domingo, 27 de junio de 2010

FORESTACIÓN


EFECTOS POSITIVOS DE LA FORESTACIÓN Y LAS EMPRESAS FORESTALES:

· VALOR AGREGADO A LA PRODUCCIÓN FORESTAL:

Entre los elementos que constituyen una vista positiva de la abertura del país hacia las inversiones relacionadas con la forestación, se encuentra el que refiere a la forestación realizada antes de que las empresas se instalaran.

En un principio sólo se había incursionado en procesos o usos primarios de la madera de plantaciones de Eucalyptus: el aserrío a pequeña y mediana escala, la producción de postes para líneas de transmisión y la exportación de rollizos para pulpa. Estos usos no son muy exigentes con respecto a la calidad de la materia prima, ni requieren de sofisticadas tecnologías para el acondicionamiento de la misma. Con las instalaciones de plantas de celulosas, y otras industrias se realiza el agregado de valor a la producción forestal, ya que la exportación de madera en rolos para la fabricación de pulpa y papel en el exterior, tienen nada o muy poco valor agregado.

La comercialización externa de productos elaborados implica enfrentar exigencias de calidad, en particular con respecto a la apariencia y la resistencia mecánica de la madera.

· TRABAJO:

Entre los otros elementos que conforman el punto de vista positivo a cerca de este tema se encuentran: la ocupación de mano de obra regional y revitalización del comercio de un área deprimida pero de importancia estratégica. Tomando como ejemplo el caso de la zona de Fray Bentos, el lugar donde se encuentran las plantas de Botnia y ENSE, es en este punto que la acción del proyecto maneja nuevas variables y ha incrementando las perspectivas de desarrollo y crecimiento de la población fraybentina estimándose un crecimiento poblacional de alrededor de un 10%.

Se habla del aumento de la tasa de ocupación de un área antes subutilizada, en tareas directas e indirectas, la ocupación directa de 400 personas en Botnia más otras 300 en ENCE, con una generación, según una estimación conservadora, de 5000 puestos indirectos, lo que trae un sustancial cambio a las condiciones ocupacionales del lugar.

En general la producción forestal tiene un impacto positivo y relevante sobre las condiciones sociales de las zonas en las cuales se desarrolla, generando oportunidades laborales, en particular en zonas rurales y semirurales sujetas a procesos de declinación económica y poblacional. El sector forestal ha generado 10.000 puestos de trabajo permanentes favoreciendo la especialización en diferentes oficios. Así mismo se ha incorporado mano de obra femenina, favoreciendo la radicación de la familia en el interior del país.

* En los años 1990, 1994, 1995, 1996, 1998 y 1999 no existen datos estadísticos de la industria a nivel oficial.

3 *(ver en anexos, gráfica subdidida en sectores de mano de obra)

Actualmente el sector forestal se encuentra trabajando en la profesionalización de todas sus etapas, estimulando condiciones de trabajo adecuadas y seguras, generando instancias de capacitación y promoviendo las certificaciones bajo normas de seguridad laboral.

El sector forestal es el único sector que cuenta con el Decreto de Regulación de las Empresas Forestales Nº 372/99, que reglamenta las condiciones de trabajo de los trabajadores forestales. Dicho reglamento fue elaborado con la participación del Ministerio de Trabajo y Seguridad Social (MTSS), la Organización Internacional del Trabajo (OIT), PIT-CNT, ASECFUR y SPF.

· OTRAS VENTAJAS ECONÓMICAS:

Además de crear trabajo, las plantaciones de árboles pueden tener otros beneficios económicos, como la reducción de las importaciones. La madera de Eucalyptus grandis producida a nivel local se usa en la construcción de viviendas, pisos, paneles y muchos otros usos de gran valor. De esta forma, Uruguay, un país sin bosques altos, puede satisfacer algunas de sus necesidades internas de madera. Además, el uso de eucaliptos locales para leña debería reducir la extracción de leña de los bosques nativos. En general se sostiene la relación directa entre el desarrollo del sector forestal, con el desarrollo económico del país, por ejemplo al
colocar volúmenes crecientes de madera y productos forestales en el mercado internacional, además de ser el causante del ingreso de enormes cantidades de capitales en forma de inversiones de empresas que traen a su vez avances tecnológicos al país.

LA ACTIVIDAD FORESTAL Y SUS EFECTOS NEGATIVOS:

· AMBIENTALES:

Las principales críticas a este modelo de desarrollo forestal han provenido de las organizaciones no gubernamentales que trabajan en el área ambiental, quienes cuestionan la sustentabilidad del modelo e identifican impactos de importancia, en particular en lo referente a agua, suelos y biodiversidad, tanto en el Uruguay como en la mayoría de los países donde este modelo ha sido implementado.

Impactos ambientales:

1) Modificaciones físicas y químicas en los suelos, incluyendo cambios en la estructura, materia orgánica, equilibrio y cuantía de bases, fósforo y nitrógeno, de difícil reversión.

2) Los montes de eucaliptos no sólo no recuperan suelos erosionados, sino antes bien producen erosión si no son implementadas medidas de conservación de suelos.

3) Si bien podrían prevenir inundaciones, en general redundan en disminución del rendimiento hídrico de las cuencas.

4) Afectan severamente las napas freáticas de las zonas donde se implantan.

5) Son ecosistemas de muy baja diversidad y por lo tanto son sistemas frágiles desde el punto de vista de control biológico, pudiendo sufrir severos ataques de plagas o ser ellos mismos importante fuente de inestabilidad en áreas aledañas.

De acuerdo con la Convención sobre Diversidad Biológica firmada en Rio de Janeiro en 1992 en ocasión de la Cumbre de la Tierra, la biodiversidad "comprende la diversidad dentro de cada especie, entre las especies y de los ecosistemas". Todos estos tipos de biodiversidad están amenazados por la plantación de árboles masivamente y frecuentemente monocultivos. En general, los impactos sobre los suelos afectarán fundamentalmente a la fauna y la flora que habita la propia plantación. En cambio, los impactos sobre el agua también podrán tener efectos mucho más amplios. El elevado consumo de agua por parte de los árboles cultivados, puede hacer desaparecer o modificar profundamente áreas de humedales cercanas, o desecar cursos de agua, con la consiguiente desaparición o disminución de las poblaciones de flora y fauna que dependen de esos hábitats para desarrollar sus actividades vitales. Incluso sin llegar a esos extremos, los cambios en el régimen hidrológico de los cursos de agua provocados por estas plantaciones igualmente afectarán a las especies que se relacionan de alguna manera con esos cursos de agua. En conclusión, cuanto mayor sea el crecimiento y mayor la tasa de extracción, más rápidamente se agotarán las existencias de nutrientes en el suelo, en particular si se extrae el árbol entero. Esta pérdida de nutrientes implicará, o bien eventualmente el abandono de la plantación dejando tras si, un suelo empobrecido, o bien la incorporación de insumos externos bajo la forma de fertilizantes químicos. Esta última opción es la que está siendo impulsada por la silvicultura moderna, pero la experiencia de los cultivos agrícolas prueba que no sólo no constituye una solución a largo plazo, sino que además provoca otros impactos como la contaminación de la napa de agua subterránea y de los cursos de agua, así como nuevos impactos sobre la microflora y fauna de los suelos de plantaciones industriales, a menudo apoyadas por los mismos gobiernos que las promueven. Es interesante señalar que las anteriores conclusiones son válidas tanto para eucaliptos como para pinos y que son aceptadas tanto por activos promotores de este tipo de forestación (FAO), como por grandes empresarios forestales.

· TRABAJO:

Respecto a las oportunidades laborales que genera el sector forestal y sus cálculos, también existen críticas y controversias. Un ejemplo son los análisis de la mano de obra empleada realizada por un lado, por el Ingeniero Agrónomo Edgardo Cardozo(representate de la Sociedad de Productores Forestales del Uruguay), y por otro: por la Universidad Católica (UCUDAL), tomando en cuenta los datos de los primeros años luego del 2000.

Es así que el Ing. Cardozo afirma que losdatos de fines de 2007 indican que hay más de 11.600 personas trabajando en forma permanente en el rubro forestal. Luego dice que si dividimosl as 11.600 personas sobre las 800.000 há [el área plantada con árboles en el país], vemos que hay un trabajador permanente cada 60, 70 há forestadas. Lo primero que esos números indican es que la producción forestal no es extensiva, sino tremendamente intensiva en uso de mano de obra. No existen muchos rubros agropecuarios que superen esa intensividad, en materia de datos de mano de obra, ni siquiera la lechería lo supera.

Lo que hace el estudio de la UCUDAL es analizar el sector forestal en su conjunto, incluyendo no solo las tareas rurales (es decir, los empleos vinculados directamente a las hectáreas forestadas), sino también la industria, el transporte y la logística. Incluir a todos los empleos del sector forestal como trabajadores permanentes en las hectáreas forestadas sería como incluir al personal de todos los remates-feria, frigoríficos, carnicerías, curtiembres, fábricas decalzado, y la totalidad de las actividades vinculadas a la ganadería en las hectáreas ganaderas.

En una de sus gráficas muestra cómo se reparten porcentualmente los empleos en el sector forestal: Plantación, manejo y cosecha: 43% Transporte y logística: 34% Industria: 23%

Es decir, los empleos de la forestación en "las hectáreas forestadas" (plantación, manejo y cosecha) son el 43% de la cifra manejada por el Ing. Cardozo de 11.600 personas que trabajan en el conjunto del sector forestal, o sea, 4.988. Eso significa 1 empleo cada 160 hectáreas forestadas. Por lo que realizan una dura crítica a lo dicho por el Ingeniero, argumentando, que casi todos los rubros agropecuarios brindan más empleos permanentes en las hectáreas de producción.

· ECONOMÍA Y POLÍTICA FORESTAL:

El Instituto del Tercer Mundo (ITeM) y el Centro Interdisciplinario de Estudios sobre el Desarrollo, Uruguay (CIEDUR), que vienen participando activamente en los debates sobre la política forestal, aportando elementos tanto de la realidad local como de otras regiones del mundo donde se impulsan modelos sustancialmente idénticos al que se aplica en Uruguay, presentan varios estudios que se centran en el análisis del modelo desde su propia óptica: la de generar beneficios económicos. Se decidió entonces analizar el costo total que implica esta actividad para el país y compararlo con los beneficios que la misma brindaría al Uruguay.

Se tomaron en cuenta entonces los costos que no asumen las empresas forestales, sino que son pagados por la sociedad en su conjunto y por ende por cada uno de sus ciudadanos. Subsidios, exoneraciones impositivas y créditos "blandos" son algunos de los más evidentes, que implican que el inversionista forestal prácticamente no "saca plata de su bolsillo". Pero además el sector forestal requiere un conjunto de elementos para sacar su producción, que también implican un subsidio, puesto que son pagados por la sociedad, tales como carreteras, puentes, vías férreas, puertos, dragado de ríos, etc. Además, el balance de comercio exterior incluye no sólo lo que el país obtuvo por la venta de productos forestales, sino también todo lo que el país debió importar para que dicha producción pudiera ser exportada. En ese sentido, se constata que tanto la maquinaria forestal como la flota de camiones necesaria para el transporte de la madera son importados, así como el petróleo necesario para combustible; las rutas -asfaltadas- también se basan en el petróleo importado; vías férreas, material ferroviario también importados; maquinaria portuaria importada, etc. etc.

A partir del estudio de ese conjunto de elementos, que normalmente no son tomados en cuenta al analizar el tema, se puede concluir en lo fundamental que, comparando los costos con las ganancias de esta actividad (ambos estrictamente económicos, sin tomar en cuenta los costos ambientales), no se trata de un gran negocio para el país.

Tomando en cuenta éstos efectos negativos, es necesario investigar sobre las bases del modelo de desarrollo forestal que está siendo impulsado por Uruguay. Este modelo, que consiste en la plantación de grandes extensiones de eucaliptos y pinos, destinadas prioritariamente hacia la exportación de madera para pulpa o de pulpa para papel y en menor escala hacia otros productos madereros, es el que se ha ido impulsando en muchos otros países del Tercer Mundo en el correr de la segunda mitad del s.XX y principios del s. Xxl. En realidad, el estado uruguayo ha sido el ejecutor de una política -originada en centros de poder mundiales- destinada a otorgar suficientes beneficios a las empresas privadas como para que éstas se volcaran a una inversión de este tipo. Además del establecimiento del marco legal e institucional adecuado, el estado destina al sector un conjunto de subsidios directos e indirectos, asegurándole así la posibilidad de lograr una rentabilidad atractiva, asumiendo el inversionista un riesgo mínimo. Citando el libro presentado por El Instituto del Tercer Mundo (ITeM) y el Centro Interdisciplinario de Estudios sobre el Desarrollo, Uruguay (CIEDUR), se analiza las políticas de dicho modelo:“Geopolítica del Banco Mundial: La expansión forestal artificial en vastas regiones del Tercer Mundo no responde sólo a un juego del mercado. Las fuerzas mercantiles son "ayudadas" e incluso empujadas por factores geopolíticos. El Banco Mundial impulsa proyectos forestales en el Sur que, además de sus objetivos económicos, incluyen objetivos ambientales -definidos desde el Norte- que, de alguna manera, compensen los desequilibrios naturales provocados por su estilo de desarrollo. Los países del Norte interesados en que, a largo plazo, se generen fuentes de materia prima barata en el Sur, inyectan fondos en el Banco Mundial, que este canaliza en la promoción de la forestación en los países sureños.”

“(...) el desarrollo del mercado internacional de productos forestales, los intereses de las industrias del Norte que emplean masivamente materias primas madereras y la existencia de una geopolítica forestal -asociada a un discurso ambientalista-, se transformaron en los factores externos de impulso al desarrollo de la forestación artificial en Uruguay. Esos estímulos adoptaron la forma concreta de créditos del Banco Mundial -y de otras fuentes- y de cooperación técnica de Japón y, en menor escala, de otros países. El impulso externo (financiero, técnico, comercial, político) fue, entonces, mucho más relevante que cualquier factor interno propio del Uruguay. La necesidad de los centros de poder fue internalizada como necesidad u oportunidad nacional a aprovechar. A tales efectos se diseñó un régimen promocional con vastos incentivos a la forestación.”

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